Reforma agraria y transformación de sistemas alimentarios: del compromiso a la acción en ICARRD+20
En el marco de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), el Centro de Coordinación de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas organizó el evento paralelo “Tierra, Equidad y Sistemas Alimentarios Resilientes: Lecciones del UNFSS+4 y de las Hojas de Ruta Nacionales”, conectando el debate global sobre reforma agraria con la agenda de transformación de los sistemas alimentarios.
La sesión integró los resultados del Segundo Momento de Balance de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios +4 (UNFSS+4) y su Llamado a la Acción, que reafirmó que la transformación de los sistemas alimentarios exige cambios estructurales. Un total de 130 países, con un sólido apoyo de los equipos de las Naciones Unidas en los países, han articulado vías nacionales integradas y multisectoriales para la transformación de los sistemas alimentarios, pero el desafío es integrar tierra, clima, nutrición y financiamiento en una misma arquitectura de política pública.
En la apertura, Michela Espinosa (FAO) subrayó que no puede haber transformación de los sistemas alimentarios sobre bases rurales desiguales. La reforma agraria, señaló, es estructural para la resiliencia climática, la cohesión territorial y la seguridad alimentaria.
Juana Giraldo, del Hub, recordó que la desigualdad en el acceso a la tierra y la débil gobernanza territorial siguen siendo cuellos de botella sistémicos. La implementación de las hojas de ruta requiere fortalecer la gobernanza intersectorial y la participación multiactor.
Desde el Gobierno de Brasil, Valeria Burity destacó que la transformación requiere Estados fuertes, políticas coherentes y presupuestos sostenibles, con inversión decidida en agricultura familiar y agroecología.
El académico Felipe Roa-Clavijo enfatizó que la evidencia vincula la seguridad en la tenencia con menor pobreza rural y mejores resultados en seguridad alimentaria, y llamó a medir la transformación no solo en productividad, sino también en equidad y bienestar.
Por su parte, Juliana Millán, desde la agricultura familiar, recordó que la tierra es un punto de partida: sin acceso a mercados, infraestructura y políticas habilitantes, las comunidades no pueden prosperar. Las soluciones locales, afirmó, ya están transformando los sistemas alimentarios y deben ser reconocidas como protagonistas.
La moderación de María Inés Salamanca (ONU Mujeres) reforzó que la gobernanza de la tierra es una condición estructural para la sostenibilidad y que reforma agraria, acción climática, nutrición y desarrollo rural forman parte de una misma ecuación.
En el cierre, Nils Grede (PMA) fue claro: el éxito de ICARRD+20 no se medirá en declaraciones, sino en medios de vida rurales más resilientes, productivos e inclusivos. Reforma agraria, acción climática y seguridad alimentaria no son agendas paralelas, sino pilares interdependientes de la transformación.
El evento dejó un mensaje contundente: avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles requiere coherencia política, inversión alineada y alianzas sólidas para transformar estructuralmente los territorios rurales.