Los países amazónicos forjan una agenda común sobre sistemas alimentarios y acción climática
Responsables políticos, diplomáticos y funcionarios públicos de los ocho países amazónicos se reunieron en Brasilia (Brasil), del 25 al 28 de mayo de 2026, para participar en un encuentro de formación e intercambio de cuatro días sobre la transformación de los sistemas alimentarios y la acción climática. Organizado por el Centro de Coordinación de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas, en colaboración con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, el Centro de Excelencia del PMA contra el Hambre en Brasil y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), el evento —«Alianzas entre los países amazónicos: transformación de los sistemas alimentarios y acción climática»— reunió a representantes que trabajan en la intersección entre los sistemas alimentarios y la política climática con el fin de reforzar las capacidades regionales, compartir experiencias nacionales e identificar oportunidades concretas de cooperación.
«Lo que ocurre en la Amazonía no se queda en la Amazonía y tiene implicaciones globales, por lo que la convergencia entre los sistemas alimentarios y la acción climática no es opcional, sino esencial para lograr un impacto a la escala que el mundo necesita». - Khaled Eltaweel, coordinador sénior de programas del Centro de Coordinación de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas
Este encuentro forma parte de la Iniciativa de Convergencia, en la que el Centro de Coordinación de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas apoya a los países para alinear la transformación de los sistemas alimentarios con la acción climática. Se basa en el impulso político regional generado por la Declaración de Belém (2023) y la Declaración de Bogotá (2025), así como en los resultados de la COP30, celebrada en Belém (Brasil) en noviembre de 2025 —la primera Conferencia de las Partes organizada en la Amazonía—.
«Este taller se celebra en un momento importante. Tras la COP30, celebrada en Belém, Brasil considera esencial mantener vivo el impulso político y técnico en torno a la Amazonía —como bioma estratégico para el clima y, sobre todo, como territorio central para reflexionar sobre la seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria y el desarrollo sostenible». - Saulo A. Ceolin, coordinador general de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil
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Innovaciones para los sistemas alimentarios y la acción climática
Todos los países amazónicos cuentan con legislación, planes nacionales y compromisos climáticos que vinculan la seguridad alimentaria con la acción climática. Sin embargo, persiste una brecha estructural entre el diseño de las políticas y su aplicación sobre el terreno: el paso pendiente es la integración operativa —articular objetivos comunes, elaborar indicadores compartidos y habilitar mecanismos para que los ministerios sectoriales trabajen de manera coordinada—.
«En este contexto, la ACTO ha venido trabajando para fortalecer la cooperación regional entre nuestros ocho países miembros, guiándose por compromisos políticos clave como la Declaración de Belém (2023) y la Declaración de Bogotá (2025), que sitúan la seguridad alimentaria en el centro del desarrollo sostenible en la Amazonía». - Edith Paredes, directora administrativa de ACTO
Los debates a lo largo de los cuatro días reflejaron un reconocimiento compartido entre los países amazónicos de que los sistemas alimentarios y la acción climática no pueden abordarse a través de carteras diplomáticas separadas. Los participantes analizaron cómo los compromisos climáticos nacionales —incluidas las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional y los Planes Nacionales de Adaptación— pueden integrar de forma más explícita la transformación de los sistemas alimentarios, y cómo se pueden reforzar los mecanismos de cooperación regional en el marco de ACTO para respaldar esa alineación. Como parte del evento, los participantes realizaron una visita de campo a iniciativas de agricultura familiar en el Distrito Federal de Brasil, en la que se puso de relieve la conexión entre la producción agrícola local y el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) de Brasil. El grupo visitó las explotaciones de Ivone Ribeiro Machado y Anaildo Porfírio, miembros de la Asociación de Agricultores Familiares de Chapadinha (ASTRAF). La visita ofreció un ejemplo práctico de cómo las políticas públicas, como el PNAE, pueden fortalecer la agricultura familiar al vincular una producción agrícola exitosa con el suministro de alimentos saludables y de producción local para las comidas escolares. Los participantes conocieron de primera mano cómo los agricultores familiares interactúan con los mercados institucionales y contribuyen a los sistemas alimentarios sostenibles.
Además, representantes de la Agencia de Asistencia Técnica y Extensión Rural del Distrito Federal (EMATER-DF) presentaron las políticas públicas y los mecanismos de financiación que apoyan las prácticas agroecológicas en Brasil, ilustrando cómo la asistencia técnica y las inversiones gubernamentales pueden fomentar el desarrollo agrícola sostenible.
«La cuestión de acabar con el hambre en la Amazonía requiere nada menos que transformar la forma en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos, al tiempo que protegemos los ecosistemas que hacen que todo esto sea posible». - Daniel Balaban, director y representante del Centro de Excelencia del PMA contra el Hambre en Brasil
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Perspectivas nacionales: vías diversas, retos comunes
Una de las características más destacadas del encuentro fue la profundidad del intercambio específico por países que generó. Cada delegación presentó su experiencia nacional, sus retos y sus prioridades, creando así una visión comparativa de la situación actual de la región y de cuáles son las vías más prometedoras para la cooperación.
Brasil estructuró su intervención en torno a tres ejes: el derecho humano a una alimentación adecuada, las políticas públicas y la participación social. Destacó los programas de contratación pública PAA y PNAE, así como el CONSEA como modelo de participación de la sociedad civil y los pueblos indígenas en las políticas alimentarias y climáticas. Ecuador destacó como el país con la integración formal más avanzada de los sistemas alimentarios en sus compromisos climáticos, con un sector específico dedicado a los sistemas alimentarios en su Contribución Nacional Determinada (NDC) y su labor de compensación a los agricultores que adoptan prácticas ecológicas.
Perú situó los sistemas agroalimentarios como una alta prioridad nacional, haciendo hincapié en el vínculo directo entre la resiliencia climática y la seguridad alimentaria familiar: las inundaciones, la erosión y otros impactos climáticos afectan directamente a la producción alimentaria de las familias rurales. Bolivia describió cómo está redefiniendo su modelo agroalimentario en consonancia con los planes nacionales y los compromisos internacionales, combinando la bioeconomía, la inclusión social y los sistemas silvopastorales para la recuperación de áreas degradadas. Colombia destacó el valor cultural de las lenguas y los conocimientos indígenas amazónicos, y presentó su política de agroecología como marco para la mitigación y la adaptación simultáneas. Guyana vinculó su Estrategia de Desarrollo con Bajas Emisiones de Carbono (LCDS 2030) a oportunidades concretas de colaboración con la ACTO y a un centro regional de innovación con indicadores comunes para el sistema de alerta temprana.
Surinam destacó su importante potencial para los mecanismos de pago basados en resultados e identificó el fortalecimiento de la capacidad institucional para acceder a la financiación internacional para el clima como su prioridad más inmediata. Venezuela presentó «Nutrimañoco» —un producto alimenticio desarrollado en colaboración directa con los pueblos indígenas— como modelo de innovación amazónica con identidad territorial y como ejemplo de lo que el intercambio Sur-Sur en el marco de ACTO podría ayudar a ampliar.
Una visión compartida para los sistemas alimentarios amazónicos y la acción climática
La Visión de Convergencia sobre los Sistemas Alimentarios Amazónicos y la Acción Climática se rige por un conjunto de principios interrelacionados que sitúan la inclusión social y económica en el centro de la acción regional. La visión promueve la participación significativa y el reconocimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales, garantizando su implicación efectiva en los sistemas alimentarios y la gobernanza climática a nivel local, nacional y regional. A través de enfoques ascendentes y territoriales, la visión respalda las plataformas de diálogo locales, los derechos territoriales, la gestión responsable de los ecosistemas y las soluciones impulsadas a nivel local.
La visión de convergencia se pone en práctica mediante un enfoque basado en los ecosistemas que reconoce la interdependencia entre bosques, ríos, territorios, medios de vida y sistemas alimentarios, al tiempo que promueve la gestión sostenible de los recursos naturales, la seguridad alimentaria y del agua, la conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y la resiliencia socioambiental. La visión hace hincapié además en la cooperación regional, reconociendo que los sistemas alimentarios y las estrategias climáticas nacionales y regionales pueden reforzarse mediante la acción coordinada entre los países amazónicos, incluso a través de mecanismos de financiación y movilización de recursos como el Fondo MACA-ACTO, los mercados de carbono, REDD+ y los pagos basados en resultados.
Para poner en práctica esta visión, los países identificaron un conjunto preliminar de intervenciones regionales centradas en el fortalecimiento de la gobernanza, la bioeconomía, la investigación y la innovación, los sistemas agroforestales, el desarrollo de capacidades y la financiación sostenible.
Entre las acciones propuestas figuran el establecimiento de una Plataforma Regional Amazónica sobre Sistemas Alimentarios y Acción Climática, la promoción de iniciativas regionales de bioeconomía y cadenas de valor sostenibles, el fortalecimiento de la investigación y la cooperación técnica, el fomento de la agrosilvicultura y la restauración del paisaje, la creación de una red de cooperación Sur-Sur y de desarrollo de capacidades, y la movilización de financiación diversificada a través de estrategias y alianzas regionales. En conjunto, estas intervenciones tienen como objetivo acelerar la transformación de los sistemas alimentarios, la resiliencia climática, los medios de vida sostenibles y la cooperación regional en toda la cuenca amazónica.
El taller supone un paso concreto en un proceso regional más amplio: una Amazonía resiliente, sostenible, inclusiva y participativa, coordinada por mecanismos regionales sólidos que integren la transformación de los sistemas alimentarios y la acción climática como agendas complementarias e inseparables.