Situar la capacidad de acción en el centro de la transformación de los sistemas alimentarios: ¿Quién detenta el poder en la transformación de los sistemas alimentarios?

SAC Webinar

©FAO/J. Alarcon

25/06/2026

Como titulares de derechos, depositarios de conocimientos, productores, consumidores y líderes, las personas y las comunidades deben disponer del espacio y el poder necesarios para influir en las decisiones que afectan a los sistemas alimentarios.

La transformación de los sistemas alimentarios suele debatirse en términos de políticas, vías de acción, objetivos y planes de implementación. Sin embargo, en el centro de todo sistema alimentario se encuentran las personas: aquellas que cultivan, procesan, venden, preparan, consumen y dependen de los alimentos cada día.

Un seminario web organizado por el Comité Asesor Científico (CAC) del Centro de Coordinación de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios reunió a expertos para analizar la pregunta: ¿quién tiene el poder de dar forma a la transformación de los sistemas alimentarios?

El debate se centró en la capacidad de acción como dimensión fundamental de una transformación de los sistemas alimentarios inclusiva, equitativa y basada en los derechos. Los oradores examinaron cómo la voz, la representación, el conocimiento, los derechos y la rendición de cuentas influyen en la forma en que se toman las decisiones sobre los sistemas alimentarios a nivel local, nacional y mundial.

La capacidad de acción más allá de la consulta

Al inaugurar el seminario web, la Dra. Shakuntala Haraksingh Thilsted, presidenta del Comité Asesor Científico, definió la capacidad de acción como una cuestión de personas, poder, voz y representación. Invitó a los participantes a reflexionar sobre quién participa en la toma de decisiones, de quién se reconoce el conocimiento y qué barreras estructurales siguen limitando una influencia significativa.

La profesora Barbara Burlingame, copresidenta del Comité Asesor Científico y catedrática de Salud Pública, Nutrición y Sistemas Alimentarios en la Universidad de Massey, situó la capacidad de acción en el marco más amplio de la agenda de seguridad alimentaria y nutrición. Recordó que el Panel de Expertos de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición propuso la capacidad de acción y la sostenibilidad como dimensiones adicionales de la seguridad alimentaria, junto con la disponibilidad, el acceso, la utilización y la estabilidad.

La «agencia», explicó, se refiere a la capacidad de las personas y los grupos para tomar sus propias decisiones sobre los alimentos que consumen, producen, procesan y distribuyen. También significa poder participar en las políticas y los procesos de gobernanza que dan forma a los sistemas alimentarios.

Esto es especialmente relevante ahora que los países siguen implementando y actualizando sus hojas de ruta nacionales para los sistemas alimentarios. En muchos documentos sobre estas vías de acción, puede que la «capacidad de acción» no se mencione siempre de forma directa, pero a menudo aparece a través de referencias a la elección, la participación, los medios de vida, los recursos y la gobernanza. Estos puntos de partida pueden ayudar a convertir la consulta en un poder de toma de decisiones más sostenido.

Reconocer qué conocimientos cuentan

El seminario web también abordó la cuestión de la evidencia. Las políticas de sistemas alimentarios suelen basarse en conocimientos científicos y técnicos, pero los oradores hicieron hincapié en que también deben reconocerse otras formas de conocimiento.

La copresidenta Burlingame destacó la importancia de los conocimientos tradicionales de los Pueblos Indígenas, que a veces se tratan como secundarios o anecdóticos a pesar de haberse construido a lo largo de generaciones de observación, práctica y adaptación. En el contexto del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria y la degradación del suelo, estos conocimientos son esenciales.

El debate puso de relieve una cuestión más amplia en la gobernanza de los sistemas alimentarios: los procesos de asesoramiento deben reflejar una diversidad de disciplinas, perspectivas y sistemas de conocimiento. Confiar en una única institución, método o perspectiva conlleva el riesgo de excluir a las personas y comunidades que comprenden los sistemas alimentarios a través de su experiencia vivida.

Derechos que pueden reivindicarse

La Dra. Hilal Elver, copresidenta del Comité Asesor Científico y exrelatora especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, aportó al debate una perspectiva basada en los derechos humanos. Destacó que los derechos no pueden quedarse solo en los textos legales. Deben conocerse, reivindicarse y ejercerse.

En este sentido, la capacidad de acción es lo que permite a los titulares de derechos hacerlos realidad. Otorga a las personas y a las comunidades la capacidad de cuestionar a las instituciones, exigir rendición de cuentas y participar en la configuración de las políticas que afectan a sus vidas. «La participación es importante, pero la toma de decisiones es esencial», señaló.

Un enfoque basado en los derechos humanos también requiere prestar atención a la participación, la rendición de cuentas, la no discriminación, la transparencia, el empoderamiento, la dignidad humana y el Estado de derecho. Aplicado a los sistemas alimentarios, esto significa dar más protagonismo a los Pequeños agricultores, las mujeres, los Pueblos Indígenas, los productores locales, las organizaciones de la sociedad civil y los agentes comunitarios.

La capacidad de acción de las mujeres y la justicia de género

La profesora Nitya Rao, miembro del Comité Asesor Científico y catedrática de Género y Desarrollo en la Universidad de East Anglia, se centró en la capacidad de acción de las mujeres y la justicia de género en la transformación de los sistemas alimentarios.

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en todos los sistemas agroalimentarios, pero siguen enfrentándose a barreras relacionadas con los salarios, la propiedad de la tierra, la seguridad de la tenencia, el trabajo de cuidados no remunerado y la representación limitada en la formulación de políticas. Rao subrayó que el mero reconocimiento no es suficiente. La igualdad de derechos debe ir acompañada de recursos, mecanismos institucionales, presupuestos y representación en los espacios de toma de decisiones.

También hizo hincapié en la importancia de la interseccionalidad. Una mujer puede ser, además, indígena, pobre, pequeña agricultora o formar parte de un grupo marginado. Estas realidades que se solapan influyen en la capacidad de las personas para participar de forma significativa y beneficiarse de la transformación de los sistemas alimentarios.

Dado que 2026 ha sido declarado Año Internacional de la Mujer Agricultora, el debate puso de relieve una oportunidad oportuna para reforzar la atención prestada a los derechos de las mujeres, su liderazgo y su poder de decisión en los sistemas alimentarios.

Hacer que la participación cuente

Los participantes plantearon cuestiones prácticas sobre los derechos legales de las mujeres a la tierra, la herencia y el crédito; el papel de las organizaciones de la sociedad civil; los efectos del cambio climático en la agricultura; los bancos de semillas; la educación; y los conocimientos de los pequeños agricultores.

Los oradores coincidieron en que la educación formal no debería ser el único criterio para medir el conocimiento o la legitimidad. Los agricultores, las mujeres, la juventud, los Pueblos Indígenas y las comunidades locales poseen conocimientos que son esenciales para transformar los sistemas alimentarios. El reto consiste en hacer que estos conocimientos sean visibles, valorados y estén vinculados a los procesos políticos.

El debate también subrayó la importancia de colaborar con los Convocantes del diálogo nacional y las hojas de ruta nacionales. A medida que los países siguen avanzando en la transformación de los sistemas alimentarios, estos procesos ofrecen puntos de partida concretos para que las personas y las comunidades ejerzan su capacidad de acción, aporten pruebas y exijan responsabilidades a los responsables de la toma de decisiones.

La capacidad de acción como condición para unos sistemas alimentarios más justos

El seminario web concluyó con un firme recordatorio: la transformación de los sistemas alimentarios no puede ser inclusiva si solo se invita a las personas a expresarse sin que tengan el poder de influir en las decisiones.

La capacidad de acción implica disponer del espacio, los recursos, el reconocimiento y los mecanismos de rendición de cuentas necesarios para influir en la gobernanza de los sistemas alimentarios. Significa tratar a las personas y a las comunidades como titulares de derechos, poseedores de conocimientos y socios en la implementación.

A medida que los países sigan trabajando en sus vías nacionales para la transformación de los sistemas alimentarios, el fortalecimiento de la capacidad de acción será esencial para garantizar que dicha transformación responda a las realidades, las prioridades y los derechos de las personas a las que está destinada.

Ver la grabación