Cuando la alimentación y el clima se encuentran: un diálogo de convergencia en Bangui
Un diálogo en la República Centroafricana exploró cómo los sistemas alimentarios y la Acción por el clima pueden avanzar juntos, en la misma tierra y para las mismas personas.
La mayoría de las personas rara vez piensan en la alimentación y el clima al mismo tiempo, a pesar de que las decisiones sobre la tierra, la agricultura y los bosques influyen en ambos. Durante un Diálogo de Convergencia celebrado en diciembre de 2025 en Bangui, funcionarios y socios se propusieron examinar esa conexión reuniendo a las comunidades de sistemas alimentarios y de Acción por el clima en una conversación conjunta, en la que se exploró cómo las decisiones sobre la tierra, la producción y los medios de vida pueden impulsar ambas agendas al mismo tiempo. Durante dos días, los participantes examinaron las prioridades nacionales, las pruebas y las experiencias sectoriales para identificar dónde se cruzan naturalmente los sistemas alimentarios y la Acción por el clima, y dónde una mayor alineación podría generar beneficios compartidos para las personas, los ecosistemas y la resiliencia en la República Centroafricana.
La reunión congregó a funcionarios gubernamentales, especialistas de las Naciones Unidas y representantes de la sociedad civil en torno a una premisa sencilla. Las políticas agrícolas están diseñadas para aumentar la producción y los medios de vida; las políticas por el clima tienen por objeto reducir las emisiones y adaptarse al cambio climático, incluida la preparación para fenómenos extremos como sequías e inundaciones. Con demasiada frecuencia, estas agendas avanzan por separado. El diálogo planteó la pregunta de si las mismas acciones sobre el terreno podrían servir a ambos objetivos a la vez.
La participación política de alto nivel marcó la pauta. Brigitte Izamo, asesora jurídica del primer ministro de la República Centroafricana y coordinadora nacional de Scaling Up Nutrition (SUN), asistió a la ceremonia de apertura, lo que indicó que el proceso tenía un peso que iba más allá de un solo ministerio. Salomon Namkosserena, representante personal del Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, destacó que el país se enfrenta a una inseguridad alimentaria persistente, a la disminución de los rendimientos y a una exposición cada vez mayor a las perturbaciones climáticas, y argumentó que la transformación de los sistemas alimentarios es esencial para mejorar los medios de vida y salvaguardar los recursos naturales. Labia Irène Ivette Ouoba, representante de la FAO en la República Centroafricana, agradeció al Gobierno por dirigir el diálogo y destacó que, en un país donde la mayoría de la población depende de la agricultura, los sistemas alimentarios y la resiliencia climática son prioridades nacionales y no meros ejercicios técnicos. Al iniciar los debates temáticos, Khaled Eltaweel, coordinador principal de programas del Centro de Coordinación de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, describió el papel del Centro en el apoyo a los países para armonizar la transformación de los sistemas alimentarios con la Acción por el clima mediante procesos inclusivos dirigidos por los propios países.
Ese marco dio forma a los debates que siguieron. El taller reunió a voces que rara vez comparten la misma mesa, entre ellas funcionarios de los servicios de agricultura, medio ambiente y clima, junto con la FAO, el PMA, el FIDA y organizaciones de la sociedad civil. Los participantes hicieron hincapié en la importancia de abordar la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y los medios de vida de una manera más integrada, señalando que los enfoques aislados limitan el impacto y agotan los ya escasos recursos. Las presentaciones del Centro de Coordinación de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios introdujeron la Iniciativa de convergencia y su enfoque, esbozando cómo se pueden aunar las vías nacionales, los compromisos climáticos y las prioridades de inversión mediante un diálogo estructurado y una acción conjunta. Para pasar del diagnóstico a la acción, el diálogo se organizó en torno a tres grupos de trabajo, cada uno de los cuales se encargó de comparar la hoja de ruta nacional de desarrollo con el último plan climático del país, NDC 3.0, e identificar las áreas prioritarias en las que ambos podrían reforzarse mutuamente.
Surgieron varios temas. Los participantes destacaron la agrosilvicultura y el agropastoralismo —sistemas integrados que combinan cultivos, árboles y ganado— como áreas en las que la resiliencia climática y la producción de alimentos se solapan claramente. Los datos presentados por David Melchisedeck Yangbondo, director general del Punto Focal de Medio Ambiente y Clima, mostraron que la agricultura representa una gran parte de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, al tiempo que subrayaron el potencial de los bosques y los suelos para actuar como sumideros de carbono si se gestionan de forma diferente. Los participantes coincidieron en que la tierra desempeña un doble papel, ya que es tanto fuente de emisiones como parte de la solución.
La atención se centró también en la alimentación cotidiana y la protección social. Los expertos del PMA describieron el programa nacional de alimentación escolar y cómo las compras locales podrían apoyar una producción alimentaria más diversa y nutritiva. Los funcionarios de salud argumentaron que la nutrición debería integrarse en las estrategias climáticas, y no tratarse como una preocupación separada. Se debatieron las cadenas de valor de la yuca, los cacahuetes y el ganado como posibles motores de empleo y resiliencia.
Al final del diálogo, los participantes identificaron una serie de áreas prioritarias para la convergencia y acordaron los próximos pasos prácticos para llevar adelante el proceso. Entre ellos figuraban la creación de un Grupo de Acción para la Convergencia con el fin de mantener la coordinación más allá del taller y la continuación del trabajo conjunto para finalizar y adoptar un Plan de Acción para la Convergencia. Para concluir, Salomon Namkosserena, en representación del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, destacó la importancia de traducir estas recomendaciones en medidas concretas y operativas, mientras que los socios de las Naciones Unidas reafirmaron su apoyo a través del Marco Nacional de Desarrollo Sostenible, subrayando la necesidad de una coordinación continua entre los distintos sectores e instituciones a medida que comienza la implementación.
